P.E.I.

1.- PRESENTACIÓN

 

Servir con sencillez y alegría, contribuyendo al bien de todas las personas presentes en nuestra área de acción, es la preocupación en que se basa nuestro quehacer, en el que la educación ocupa el lugar más importante.  Nos empeñamos en crear redes y puentes para el mutuo conocimiento, comprensión, respeto y colaboración, siempre pendientes de la realidad actual y las necesidades que se presentan entre las personas y las familias.  Nuestra historia nos da el bagaje que sostiene nuestros valores y nuestra experiencia nos permite trabajar de forma actualizada, creativa y técnica.

           Nos alegra presentar este Proyecto Educativo Institucional de los Colegios Misión San Juan y Quilacahuín, que refleja con fidelidad y cariño entusiasta el espíritu de nuestro servicio.

 

 

 

 

 

 

 

Alicia E. Magofke Garbarini

Presidente Directorio

Fundación Misiones de la Costa.

 

 

 

 

 

 

 

2.- HISTORIA Y CONTEXTO

A. Antecedentes inspiradores

1.     

La Fundación Misiones de la Costa se constituyó en el año 1996 por decreto del Obispado de Osorno, con el fin de hacerse cargo de obras vinculadas a las misiones que los padres Franciscanos crearon en el siglo XVIII y gestionaron hasta fines del siglo XX, con la colaboración activa de  otras congregaciones religiosas en ambas misiones, en especial las Hermanas de la Santa Cruz, Hermanos Penitentes holandeses y Sacerdotes pertenecientes a la Orden de los Hermanos Menores Franciscanos Capuchinos. Últimamente colaboraron también las Hermanas misioneras de Boroa. (desde 2006 hasta 2014).

 

Las misiones en la provincia de Osorno actualmente son cuatro: Quilacahuín, San Juan de la Costa, Cuinco y Rahue. Todas ellas han sido animadas por una fuerte presencia de comunidades religiosas católicas insertas en el mundo indígena mapuche-huilliche. El propósito  que tenían era cumplir el mandato de ir a todos los pueblos a difundir el evangelio. Esta labor evangelizadora,  mediante la metodología de visita a lugares y de acercamiento a la población indígena y/o campesino, generó una gran cantidad de comunidades locales y vecinales.

 

2.     

En todas las misiones, la educación fue siempre  uno de los focos atendidos, adecuándose a las circunstancias históricas y pasando por distintas formas, superando dificultades de todo tipo, desde incendios y pestes hasta falta de financiamiento, de profesores, e incluso de agua, buscando siempre ser una educación evangelizadora, al servicio de las familias y las comunidades circundantes, para transformar y mejorar las condiciones de vida y de humanidad.

 

3.     

Es así que las misiones, más allá del ámbito educativo y religioso, han sido verdaderos polos de promoción social fomentando el desarrollo económico, social, cívico y cultural, buscando vivir desde la fe cristiana el servicio comprometido con las necesidades de los habitantes de la zona. Llegaron a ser verdaderas ciudadelas a las que convergían los dispersos pobladores, tanto a la escuela como a la parroquia, al hospital, al correo. al registro civil, al servicio social, al cementerio, a la capacitación productiva o a las necesidades de abastecimiento familiar, entre otras.

 

4.     

Hoy la Fundación Misiones de la Costa gestiona obras en tres de las cuatro misiones.  Destacan como obras fundamentales los colegios técnicos en Misión San Juan (Comuna de San Juan de la Costa) y en Misión Quilacahuín (Comuna de San Pablo), titulares de este Proyecto Educativo renovado a la luz de los cambios de la sociedad, de la Iglesia y sus misiones, y del sistema educacional chileno.

 

B. Momento actual provocador

 

5.     

Estos colegios, al tiempo que se reconocen herederos de esta rica tradición misionera, se preguntan hoy: cómo poder vivir la misma pasión por extender el evangelio, cómo desarrollar la constancia, la tenacidad y el empuje desplegado por quienes nos han precedido, reconociendo al mismo tiempo los errores históricos y la progresiva complejidad de la sociedad y de la Iglesia. Así como los misioneros holandeses gestionaron la construcción de un puente sobre el río Rahue para unir a las comunidades y hacerse más vecinos y accesibles unos de otros, así nos preguntamos hoy por los puentes culturales, espirituales, humanos y económicos que queremos construir para hacernos más prójimo, más hermanos los unos de los otros.  Así como ellos no separaron nunca la educación de la evangelización ni de la promoción social, nos preguntamos hoy cómo educar dando testimonio del evangelio y de la fe comprometida con las causas humanas, especialmente de los más necesitados.

 

6.     

Reconocemos que ha cambiado fuertemente la sociedad chilena. Nos entusiasma y nos abruma constatar algunos de estos cambios, aparejados con nuevas exigencias. Vemos grandes signos de vida: las nuevas posibilidades que nos abren las tecnologías de la información y la comunicación, la mayor conciencia de derechos y deberes de todos, la llamada que proviene de la deuda histórica hacia los más pobres y hacia los pueblos originarios, el reto de una mejor distribución de la mayor riqueza que hemos generado. Nos molesta la corrupción y la mentira, la exclusión y la segregación; ya no creemos en la guerra como solución a los conflictos, valoramos la diversidad y la posibilidad de aprender de ella, apreciamos la mayor horizontalidad en el trato con los niños y los jóvenes. Pero, nos sentimos pequeños y, a veces, inadecuados o torpes, vacilantes, deseosos de aprovechar todo lo bueno, pero incapaces, a veces, de abrir los nuevos caminos que son necesarios. Quizás nunca hayamos sentido tan al unísono la fuerza de las nuevas posibilidades y la debilidad de nuestras capacidades personales e institucionales. Ya no hay genios individuales: las grandes conquistas son comunitarias o no son. Queremos vivir con esperanza, alegría y gratuidad en este mundo cambiante y provocador, que nos llama a trabajar colaborativamente para hacer las cosas bien, en forma eficiente y eficaz.

 

7.     

En este marco social, vemos que las antiguas misiones han cambiado también su fisonomía social. Los servicios de salud han sido integrados a la red pública, los templos misionales son hoy templos parroquiales, que la joven diócesis de Osorno ha confiado a religiosos vicentinos y franciscanos, el cooperativismo ha declinado, el pueblo mapuche-huilliche se relaciona de otra forma con el Estado. El mundo rural no es el mismo, las familias tienen otra estructura y otra dinámica, los niños son menos, los internados no son tan recurridos, las distancias en la sociedad globalizada se han acortado.  Ya no llegan recursos desde Europa, las religiosas han partido o disminuido, se han ido también los hermanos penitentes y otras congregaciones religiosas. Surgen así, nostalgias y lamentaciones, las que queremos cambiar por expresiones de ese espíritu misionero que es fiel, pero creativo, emprendedor y esperanzado, capaz y deseoso de encarnarse en personas nuevas, laicas y/o religiosas.

 

8.     

Este espíritu misionero que nos ha de re-encantar, lo llevamos más que nunca en vasijas de barro. La Iglesia poderosa, influyente y segura de sí misma ya no existe. Los católicos estamos perplejos y hasta entristecidos ante escándalos e imperfecciones antes ocultas o inimaginables. Las relaciones entre la jerarquía y los fieles presentan dificultades, los jóvenes parecen tomar distancia cada vez mayor, el magisterio se pone en cuestión. El clero, los religiosos y religiosas, están en disminución, muchos laicos católicos se han alejado y otros permanecen deseosos, pero pasmados. Las otras iglesias cristianas tienen también sus problemas y esperan el diálogo y la unión en torno al Evangelio de Jesucristo. Otras espiritualidades, incluida la de los pueblos originarios, han redescubierto su propia riqueza y se disponen de otra manera ante la fe cristiana, ya no como receptores pasivos u obligados, sino como hermanos de camino poseedores de un tesoro que desean recuperar, cuidar y desarrollar. Nuestra Iglesia Católica ha aprendido y sigue aprendiendo humildad y pobreza, y sabe que desde ahí puede crecer renovada y purificada, no sin sufrimiento. Es la época en que pueden surgir sin triunfalismos los laicos cristianos, dinamizados por el Espíritu recibido en el bautismo, para dar alegre testimonio de la resurrección en el mundo real en el que viven, dialogando con otros, aprendiendo de ellos, trabajando con ellos, compartiendo espiritualidad.

 

9.     

Estos dos colegios se insertan con responsabilidad en el Sistema Educacional chileno, que también ha cambiado para bien de muchos, no sin dificultades. La sociedad chilena ha revalorizado la educación y se ha movilizado por ella. Hay una conciencia mayor de su importancia, y una demanda mayor sobre profesores, instituciones y organismos rectores, no siempre acompañada de un mayor compromiso de las familias y de los jóvenes. Después de sucesivas intervenciones y reformas, que han dado frutos tan importantes como la cobertura casi universal de 14 años de escolaridad, la ampliación de la educación superior en sus distintas modalidades,  el ordenamiento del currículum, la instalación de modelos y prácticas de mejora continua, entre otros, nos encontramos hoy en un momento en que, más allá de lo estrictamente técnico curricular, estamos enfrentando los aspectos socio – educativos y de justicia que esperaban su momento. Es así que hoy se habla de educación inclusiva, no segregada, sin fines de lucro, gratuita. Es decir, se asume la educación como un bien público y como un derecho humano, y se pide a los sostenedores comprometerse en este enfoque. La Fundación Misiones de la Costa  adhiere con entusiasmo a estos principios, y ofrece su Proyecto Educativo a las familias que lo elijan, sin costos, sin lucro, sin selección.

 

3.- VISION Y MISION

 

Visión

Colegios católicos insertos en el sector rural de la costa de Osorno, al servicio del mundo indígena y campesino y sus distintas manifestaciones culturales y espirituales, desarrollando especialmente la relación y colaboración con la cultura mapuche-huilliche. Colegios que atraen, acogen y enriquecen también a quienes desde la ciudad se movilizan hacia el campo en busca de progreso espiritual, cultural e intelectual. Colegios que ofrecen a todos la posibilidad de vivir en armonía con los demás, con la naturaleza y con Dios, en un proceso de aprendizaje continuo, animado por educadores competentes, asumido por alumnos(as) responsables, apoyado por familias comprometidas.

 

 

Misión

Formar personas capaces de aprender y de emprender, de encontrarse, respetar y dialogar con otros, desarrollando sus talentos, habilidades y conocimientos, libertad y autonomía, proponiéndoles desde la riqueza del Evangelio de Jesucristo una vida alegre, sencilla y fraterna, para que puedan participar positivamente y servir generosamente en la sociedad.

 

 

 

 

 

 

 

4.- NOTAS EXPLICATIVAS SOBRE NUESTRA VISION Y MISION.

La identidad católica y la tradición franciscana

Hemos sido desde los orígenes y seguimos siendo colegios de la Iglesia Católica. Nos situamos en medio de las misiones de Quilacahuín y San Juan, que por siglos han sido un testimonio del amor de Dios para todos y todas, y han ofrecido el Evangelio como fuente de vida, sabiduría, espiritualidad y servicio. Muchos religiosos y religiosas, principalmente de la familia franciscana, han entregado en estas misiones y en estos colegios lo mejor de sus vidas, animados por el Espíritu Santo que sopla sin cesar. Hoy, la Fundación y sus colegios son llevados principalmente por laicos católicos, quienes asumen su responsabilidad en la misión de toda la Iglesia. La espiritualidad franciscana  sigue animándonos hoy, y en nuestra misión y visión se sintetiza  en estas frases programáticas: “vivir en armonía con los demás, con la naturaleza y con Dios”, “proponiéndoles desde la riqueza del Evangelio de Jesucristo una vida alegre, sencilla y fraterna”. Como instituciones católicas, enseñamos la religión católica en el currículum obligatorio, ofrecemos servicios pastorales y de formación cristiana, celebramos la fe en fiestas religiosas especiales, hablamos con libertad sobre las cosas de Dios. Sabemos que no todos quienes se acercan a nosotros son católicos: hay otros cristianos, hay quienes se han alejado de la fe y las prácticas religiosas, hay mapuches-huilliches que tienen su propia espiritualidad. A todos les ofrecemos nuestra riqueza espiritual, al tiempo que recibimos con admiración lo mejor de cada persona y cada grupo. Con todos compartimos y aprendemos, a todos respetamos y queremos, a todos les pedimos respeto.

El contexto geográfico y sociocultural

La ubicación geográfica de nuestros colegios no es casual ni neutra. Desde los inicios, la intención ha sido estar cerca de las familias campesinas, ofreciendo educación accesible, acogedora y pertinente. Somos colegios rurales marcados por la experiencia del mundo campesino y cultura mapuche-huilliche, conscientes de los cambios que éste ha tenido y seguirá teniendo. Hemos visto que muchas familias campesinas han migrado definitivamente a la ciudad, sabemos también que muchos jóvenes aspiran a estudios medios y superiores en instituciones educacionales de la ciudad. Al mismo tiempo, sin embargo,  vemos un creciente número de familias que vuelven al campo, quizá cansadas de una aventura que las ha desenraizado y quitado identidad.  Vemos también niños y jóvenes que desean permanecer en el campo, como una opción de vida. Vemos asimismo  jóvenes familias que, siendo de la ciudad, comienzan a buscar un estilo de vida más esencial, quizás cansadas de los excesos y las falsas promesas de una sociedad consumista e individualista. Por eso, nos planteamos no solo el servicio al mundo campesino, sino a quienes desean acercarse al campo “en busca de progreso  espiritual, cultural e intelectual”.

 

Pluralidad, diálogo y respeto

Notamos que ni en el campo ni en la ciudad hay uniformidad, y que la nota distintiva es la variedad y el cambio. Por eso, nuestro servicio al mundo campesino es “a sus distintas manifestaciones culturales y espirituales”, evitando encasillamientos y  dogmatismos. Por eso también, la formación que ofrecemos enfatiza la capacidad de “encontrarse, respetar y dialogar con otros”, tan necesaria en nuestra sociedad plural, tan importante para aprovechar la riqueza que todos aportan, y así construir juntos un mundo mejor.

El mundo mapuche-huilliche

En esta pluralidad que reconocemos y valoramos, nos damos cuenta de la importante presencia de los mapuches-huilliches en sus distintas comunidades y manifestaciones y culturas. En el Chile de hoy, aprendiendo del pasado y mirando hacia el futuro, compartimos sus deseos y esfuerzos, y queremos de distintas formas ser un espacio para su desarrollo. Apreciamos que la mayoría de las familias que se acercan a nuestros colegios tienen raíces mapuche-huilliche: lo vemos en sus apellidos, en sus historias, en el territorio que habitan, en muchas expresiones culturales. Más allá de esta mayoría, vemos también algunas familias que no solo tienen raíces, sino una gran identidad mapuche-huilliche, y que se encuentran en un proceso consciente y deliberado de reconstrucción cultural e identitaria. Vemos a otras muchas personas que sin ser mapuche-huilliche han desarrollado una gran solidaridad y simpatía hacia ellos. Como colegios, nos interesa acoger y potenciar todas estas manifestaciones. Curricularmente lo hacemos a través del programa de Educación Intercultural Bilingüe (EIB), que incluye clases de lengua y cultura indígena para todos nuestros estudiantes. Comunitariamente, lo hacemos desarrollando actitudes y promocionando encuentros y celebraciones que nos permiten compartir la riqueza espiritual que todos llevamos dentro.

Aprender y progresar: buscar la excelencia

Como colegios, nuestra principal ocupación es provocar y facilitar el  “aprendizaje continuo” a personas que desean “progreso espiritual, cultural e intelectual”. Contamos con el compromiso de todos los actores: “educadores competentes… estudiantes responsables… familias comprometidas”.  Esta alianza entre estudiantes, educadores y familias es crucial para lograr las altas expectativas que tenemos: que todos puedan “aprender y emprender”, “desarrollando sus talentos, habilidades y  conocimientos,  su libertad y su autonomía”. Sabemos que en este camino hay dificultades, y ponemos distintos medios para superarlas. En el fondo,  más allá de los contenidos, nuestras altas expectativas tienen en el horizonte el “formar personas capaces… para que puedan participar positivamente y servir generosamente en la sociedad”.

 

5. ENFOQUE PEDAGÓGICO

El Fin y los Medios

En nuestros colegios buscamos privilegiar la formación en su sentido más amplio, promoviendo el desarrollo humano, fortaleciendo las habilidades psicosociales, facilitando la expresión completa y gratificante de la personalidad, fortaleciendo las habilidades para la vida y la capacidad de relación de cada persona con ella misma, con las demás personas y con el mundo que habita. Según este fin se ordenan nuestros esfuerzos y los medios que usamos. Así, por ejemplo, la matemática es para el profesor de la asignatura una herramienta, un medio que tiene para formar personas, y no un fin en sí mismas. Lo mismo puede decirse de la tecnología, de las normas y los reglamentos, de los programas y técnicas pedagógicas. El horizonte será siempre la persona y su felicidad, en relación con otras.

Es así que pertenece a nuestro núcleo identitario el reconocer en el otro el valor de la persona y, por lo tanto, la urgencia de asumir la condición de una institución inclusiva, con el fin de acortar las brechas de inequidad y segregación, generando las oportunidades para todas aquellas personas que son parte de nuestros colegios, dentro de un marco de convivencia escolar acorde a los principios descritos.   

 

El deseo y el gusto de aprender y leer

Como base de nuestra pedagogía queremos estimular en los niños, niñas y jóvenes un hambre interior de conocimiento, verdad, bien y belleza. Más que imponerles pesadas tareas, buscamos ayudarles a desear, a querer más, a buscar soluciones y caminos, a gustar la novedad y el logro, a valorar el esfuerzo y la voluntad al servicio de grandes deseos o ideales.  En este marco, nos interesa mucho que lean, pero sobre todo, que gocen de la lectura y, a través de ella, se abran al apasionante mundo del amor, la aventura, la fantasía, la reflexión y la cultura. Queremos que vibren con los personajes, que luchen con el protagonista, conozcan sus sentimientos y extraigan para sus vidas lo mejor de él o ella. Buscamos entusiasmarlos para que la lectura les abra nuevos horizontes y les provoque satisfacción y agrado. Así también nos gusta verlos entusiasmados con la música y el arte, con la naturaleza y con la vida, con la historia y sus personajes, con la técnica y sus posibilidades. Desde pequeños, queremos enseñarles que todo esto es fascinante, que desde el deseo y el esfuerzo surge el gusto agradable de una interioridad que madura y se expresa alegremente, de una inteligencia capaz de iluminar, abrir caminos y conocer.

 

El Currículum escolar

Los y las estudiantes pasan largas horas en el Colegio: asisten a muchas clases de distintas asignaturas, juegan en los recreos, almuerzan, practican deportes, experimentan en laboratorio, rezan, discuten, van a la biblioteca, a actividades en terreno, a la sala de computación o a talleres especializados. Para la organización de estas múltiples experiencias, el currículum escolar asume los planes y programas oficiales del Ministerio de Educación, desde Pre-básica a Enseñanza Media, en la modalidad de Jornada Escolar Completa. Con el fin de atender mejor al contexto, a la cultura local o a circunstancias particulares de innovación, elaboramos planes y programas propios, obteniendo para ellos la aprobación oficial. Los dos últimos años de escolaridad intensifican una formación diferenciada, preferentemente Técnico Profesional, orientada hacia la empleabilidad, el emprendimiento o la continuación de estudios, según las características de los estudiantes.

 

Más allá del currículum formulado y asumido con aplicación, la constante reflexión sobre la cultura y las prácticas propias del colegio y sobre su contexto sociocultural, ilumina también las decisiones académicas y formativas, los procesos y los énfasis, las repuestas más adecuadas a las nuevas exigencias. No podemos considerar el marco curricular como un componente aislado y rígido, sino siempre vinculado con el Proyecto Educativo Institucional. Por ende, su orientación busca asumir el compromiso social y humanista que lo caracteriza, junto a la consideración de la tradición y de los sellos particulares que nos animan.

 

 

Trabajo pedagógico con foco en el aprendizaje de los estudiantes

Pretendemos que todas las actividades y contenidos que conforman el currículum escolar se orienten al aprendizaje de habilidades cognitivas, psico-afectivas, socioculturales, espirituales, técnicas o psicomotoras. Por eso, buscamos la reflexión continua sobre el currículum, pues entendemos que tiene que modernizarse en sus procesos para atender las nuevas demandas, colocando el foco más en el aprendizaje que en la enseñanza, promoviendo en los educadores la capacidad de enseñar a aprender y de aprender a enseñar, y en los alumnos el entusiasmo por aprender a aprender, aprender a ser, a hacer y a convivir.

 

Para lograr estos propósitos, el cuerpo docente es activo en seleccionar estrategias y metas educativas para trabajar en pos de ellas. Se pregunta a menudo sobre qué aprenderán los estudiantes, qué se les enseñará, cómo se enseñará y cómo se comprobará el logro de esas metas educativas. En esto, el conocimiento por parte de los docentes de las bases curriculares nacionales con sus planes y programas de estudio, y el compromiso activo con ellas, son fundamentales para un proceso que contempla las siguientes etapas y orientaciones:

 

·        

La planificación es la base indispensable a partir de la cual los docentes orientan e intencionan su accionar, interpretando los programas, introduciendo la variable tiempo, organizando el orden y modo de enfrentarlos, diseñando estrategias didácticas. Sencillos instrumentos de planificación ayudan a los docentes a cumplir estas tareas. Tiempos intensivos especiales son dedicados a la planificación del año con sus unidades principales y a la planificación más detallada de segmentos específicos de mayor finura o complejidad. Durante el proceso, hay también tiempos para afinar o mejorar las planificaciones hechas en los tiempos intensivos. Idealmente, una adaptación accesible de estas planificaciones orienta también a los estudiantes en su proceso, permitiéndoles monitorear sus esfuerzos y sus progresos y mantener un sentido de propósito y ordenamiento.

 

·        

La conducción del proceso en el aula es dirigida por el  docente, quien entiende  que los actores principales son los y las estudiantes, y que su rol es el de facilitador, guionista, escenógrafo, animador. Se capacita para ello en didáctica general y específica, en conducción de grupos, relaciones interpersonales, tecnologías y otros apoyos. Por lo tanto, se trabaja también para que el ambiente de aula sea agradable y propicio para el aprendizaje, evitando distracciones y disrupciones, mediante acuerdos que regulen adecuadamente las actitudes y conductas personales, como también las costumbres o hábitos institucionales. Se optimiza el aprovechamiento del tiempo disponible, basado en el compromiso de docentes y estudiantes;  asimismo  el uso de recursos y materiales de apoyo como los textos escolares, los medios tecnológicos y las guías de aprendizaje elaboradas en el mismo colegio.

 

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La evaluación acompaña al proceso como reflexión y retroalimentación, y el docente mira con lucidez             técnica los resultados que se van obteniendo. Utiliza medios diversos, seleccionados o             elaborados por los propios docentes conductores del proceso. Aprovechan igualmentelas             mediciones externas y las que se realizan con propósitos de mejoramiento del proceso en forma centralizada, como por ejemplo, en el marco de los proyectos de mejoramiento educativo. Aprende de las orientaciones dadas por el Ministerio de Educación y la Agencia de Calidad. Asume las limitaciones de tiempo propias del año y el horario escolar, y la necesidad de adjudicar calificaciones a los estudiantes, para lo cual revisa frecuentemente el reglamento de evaluación y promoción, a su vez regulado por decretos oficiales del sistema educacional chileno. Finalmente, desencadena nuevos procesos de             planificación y de ajustes en la conducción del proceso, por ejemplo, reformulaciones, acciones remediales, adecuaciones curriculares, evaluación diferenciada, entre otras.

 

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Diferencias individuales y contexto sociocultural

Aunque el currículum tiende a unificar, aunque las metas de aprendizaje sean para todos, nos esforzamos por reconocer la diversidad y responder a ella.  Buscamos modos de atender la diversidad de ritmos, estilos de aprendizajes y considerar el contexto sociocultural descrito en los párrafos anteriores, por ejemplo promoviendo el trabajo cooperativo, el aprendizaje socializado, las tutorías, o el progresivo aumento de la autonomía del estudiante. Nos parece importante enseñarles a reflexionar y monitorear el propio proceso de aprendizaje, mediante el autoconocimiento y la adquisición de habilidades metacognitivas. En cuanto al dominio cognitivo, estimulamos el logro de habilidades cada vez más complejas, teniendo en cuenta los procesos evolutivos y de maduración.

 

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Apoyo a los estudiantes y convivencia escolar

Entendemos que el proceso formativo descansa sobre estructuras de apoyo indispensables. Por eso buscamos la eficiencia en estas estructuras, y la interacción fructífera con los procesos propiamente formativos y los de soporte. Especial atención y dedicación, dado el contexto de nuestros colegios, se pone en el apoyo a los estudiantes en sus necesidades básicas de alimentación, abrigo, vivienda (internados), salud, protección, acceso a los bienes culturales.

 

Asimismo, entendemos que para cumplir nuestra misión y caminar responsablemente hacia el horizonte dado en este Proyecto Educativo, tenemos que generar una convivencia escolar sana y acogedora, capaz de dinamizar lo mejor de cada persona y minimizar sus elementos negativos. Para focalizarnos en el aprendizaje necesitamos que el ambiente de la sala de clases sea propicio, como también el recreo y la convivencia cotidiana. En esta perspectiva, es deber de todos asumir el Reglamento Interno de Convivencia Escolar, cuyo propósito es regular las relaciones entre los distintos actores de la comunidad escolar, estableciendo derechos, deberes y sanciones, en un marco de respeto mutuo y de solidaridad recíproca. La revisión del Reglamento se hace anualmente con todos los representantes de los estamentos de la comunidad, buscando el consenso necesario para exigir después su cumplimiento. Este es uno de los principales medios, a través de los cuales los Colegios se constituyen en un espacio de formación, que permite vivenciar el ejercicio de la vida democrática, preparando a sus estudiantes para el diálogo social, cultural y político que se requiere en la sociedad actual. Es también un medio de protección para todos, por lo que incluye normas de convivencia, medidas pedagógicas, protocolos de actuación y políticas de prevención.

 

 

 

 

 

 

 

6.- GESTIÓN DEL PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL

Aseguramiento de la calidad

Nuestros colegios han asumido el modelo de gestión de calidad propuesto por el Ministerio de Educación en Chile. En el centro de todos los esfuerzos ponemos el proceso de enseñanza aprendizaje: docentes y estudiantes interactúan y trabajan para lograr objetivos de aprendizaje y de formación personal. Este núcleo pedagógico requiere de apoyos, espacios, tiempos, recursos y  proyectos para poder desarrollarse. Distinguimos entonces 4 áreas de gestión, y en cada una de ellas nos aplicamos para observar finamente las prácticas y los procesos, aspirando a los mejores estándares de calidad. Las 4 áreas que nos organizan son la gestión pedagógica – curricular, la gestión de la convivencia escolar, la gestión de los recursos y el liderazgo de la comunidad.

 

Organización Interna

Los colegios de la Fundación Misiones de la Costa trabajan coordinadamente el mismo Proyecto Educativo, aunque tienen diferencias programáticas y funcionales de acuerdo a cada realidad e historia particular.

La Fundación sostenedora procura mantener una estructura central de direccionamiento y apoyo, garantizando el liderazgo del sostenedor y el funcionamiento sinérgico de los procesos vinculados a la gestión de recursos humanos y materiales, como también la coordinación y alta dirección de los procesos pedagógicos y académicos.

En cada colegio, un equipo directivo conduce y lidera cotidianamente los procesos pedagógicos, comunitarios y de convivencia escolar. . El Director del Colegio articula todos los procesos y conduce a la comunidad educativa con un sentido claro de propósito según este Proyecto Educativo. El Inspector General es el  encargado de la convivencia escolar y de los procesos de orientación y apoyo a los estudiantes El Jefe o Jefa de la Unidad Técnico Pedagógica (UTP) se focaliza en la gestión del currículum y sus resultados educativos, y en el acompañamiento técnico del cuerpo docente.

Muchos son los equipos de trabajo y unidades funcionales que conforman la compleja organización escolar. Se van conformando y adaptando a los requerimientos internos y externos, y cuentan con liderazgos intermedios. La comunicación efectiva y el sentido de propósito y misión compartida son la clave de funcionamiento, en un modelo de liderazgo distribuido y de colaboración activa.

 

Objetivos  Estratégicos y Plan Anual de Mejoramiento.

A partir de nuestro Proyecto Educativo promovemos en los colegios distintos momentos reflexivos, de análisis y autoevaluación institucional, con participación de los  distintos estamentos de la comunidad. Surge así un valioso material para la planificación de acciones de mejora, el que es procesado por las instancias directivas. Mirando en el mediano plazo, formulamos objetivos estratégicos a 4 ó 5 años, a partir de los cuales se formulan los planes anuales con sus respectivos presupuestos. Este proceso se articula con las políticas del Ministerio de Educación, que piden formular planes de mejora anuales con acciones intencionadas en las distintas áreas de gestión.

 

Luego, siguen los procesos de ejecución e implementación, monitoreo y seguimiento de los planes, a cargo de los diversos equipos de trabajo que producen permanentemente reportes y medios de verificación de las acciones realizadas. Hacia el final de cada año se evalúa el conjunto de lo realizado, produciéndose nuevos insumos para el plan del año siguiente. Se mantiene así un ciclo de mejora continua que compromete a todos los actores. Es un ciclo a veces complejo, que requiere de aprendizajes institucionales y personales para ir alcanzando estándares aceptables en todas las áreas. Con humildad aceptamos que en todos los procesos vivimos una progresión que puede tardar años, y entendemos que mucho se juega en la perseverancia y el alineamiento de todos los actores. Así, buscamos que nuestras prácticas pasen de la fase de instalación, a menudo fatigosa y llena de ensayos y errores, a las fases de mejoramiento y consolidación, que garantizan estándares de calidad y permanencia en el tiempo.

 

 

Evaluación de Resultados y Rendición de Cuentas

Año tras año vamos recogiendo y conservando información relevante sobre los resultados educativos e institucionales que vamos logrando, para ir haciéndonos conscientes de nuestros ritmos de crecimiento, nuestras líneas de tendencia y nuestros logros y limitaciones. Para esto usamos los esfuerzos internos de nuestros equipos de trabajo y sus reportes, como también el importante aporte del sistema nacional de evaluación, con sus mediciones relativas al dominio de los objetivos de aprendizaje y de otros indicadores de calidad. Nuestra mirada a los resultados es reflexiva y honesta, orientada positivamente hacia la mejora continua, aunque conocemos lo difícil que es producir cambios sin recurrir a fáciles acomodaciones o simplificaciones.

El hábito de rendir cuentas sobre los resultados obtenidos es algo que promovemos en todos los niveles: en nuestros alumnos, en nuestros docentes y no docentes, en las familias, en la dirección de los colegios y en la alta dirección institucional. Sabemos que dependemos unos de otros, y que nuestras rendiciones se vinculan unas con otras. Elegimos algunos momentos en el año para rendir cuentas en forma más explícita y para informar a la comunidad sobre los resultados que vamos obteniendo en las distintas áreas que observamos y atendemos.